Autos eléctricos: ¿El futuro de la industria automotriz?


Por primera vez en la historia, la fábrica de vehículos que mejor cotiza en bolsa no utiliza motores de combustión sino a batería

 

La empresa mejor cotizada en Wall Street no proviene de Detroit sino de Silicon Valley. Días atrás, la compañía de autos eléctricos Tesla se convirtió en la automotriz con mayor valor de mercado en la bolsa norteamericana, superando así a dos gigantes históricas del rubro como General Motors (GM) y Ford. Y aunque muchos expertos de la industria lo consideran un disparate, otros tantos afirman que ciertamente no lo es.

Luego de que se conociera que la empresa del millonario innovador Elon Musk entregó más de 25.000 unidades en el primer trimestre de este año -un 70% más que en el mismo período del año pasado-, las acciones de Tesla alcanzaron a principio de este mes la cifra récord de US$ 312,39. Su valor de mercado llegó a los US$ 50.887 millones, superando de este modo a GM por cerca de US$ 1 millón.

Para algunos expertos, como el profesor Bruce Greenwald de la Escuela de Negocios de Columbia Business School, se trata simplemente de “un disparate”. Y es que si se tienen en cuenta las números concretos de 2016, Tesla vendió 80,000 vehículos contra los 10 millones vendidos por General Motors; y registró pérdidas por 80 millones de dólares contra los 11,000 millones de dólares de ingresos que tuvo Ford.

Lo cierto es que aún cuando esto no deja de ser una realidad, Tesla es la compañía emergente de mayor éxito en la industria automotriz. Dirigida por Elon Musk, uno de los empresarios innovadores más admirados por sus logros, la firma viene aumentando sus ventas a un ritmo del 70% anual en medio de un mercado automotor tradicional que se encuentra estancado; y no hay dudas de que -en un contexto donde el calentamiento global por el abuso de combustibles fósiles se torna una preocupación cada vez mayor- el futuro parece estar a su favor.

En la apuesta por un futuro de coches eléctricos, Tesla es la empresa que se ubica hoy en el mejor lugar: tiene la mejor tecnología, el mayor crecimiento en el mercado y el porvenir más alentador

Por otro lado, la cotización de Tesla no parece ser un disparate si –como auguran algunos inversionistas- los automóviles eléctricos llegan a convertirse en los nuevos teléfonos inteligentes y Elon Musk, en el próximo Steve Jobs. De hecho en 2007, al debutar en el mercado, el IPhone estaba en una posición no muy distinta a la que ocupa Tesla hoy: vendía apenas 4 millones de unidades por año contra 400 millones de Nokia. Diez años más tarde, Apple concentra el 20% de las ventas de teléfonos inteligentes del mundo y la inmensa mayoría de las ganancias del sector, en tanto que Nokia se ha desprendido de su negocio de telefonía celular.

En otras palabras, si Tesla podría volverse acaso tan grande como Apple es porque existiría una situación coyuntural a su favor (en su caso un desplazamiento en la atención de los consumidores hacia los autos eléctricos como una marca de futuro) lo que -según expertos- le abriría una enorme oportunidad a nivel global.

Pero lo cierto es que el futuro de los automóviles es un enigma que se encuentra hoy en una encrucijada con tantas variables que ningún experto se atreve a arriesgar una posición. No se trata sólo de la disyuntiva entre autos eléctricos o con motores de combustión, sino también de vehículos autónomos o tripulados; o bien entre privados o de uso común.

La compañía líder

Por lo pronto, en la apuesta por un futuro de coches eléctricos, Tesla es la empresa que se ubica hoy en el mejor lugar: tiene la mejor tecnología, el mayor crecimiento en el mercado y el porvenir más alentador. Actualmente fabrica los dos autos eléctricos más vendidos en Estados Unidos: el sedán Model S, y la SUV Model X. Y además prepara para este año el lanzamiento de su modelo más prometedor, el Model 3, un sedán de 35,000 dólares subvencionado por el gobierno de su país.

A su vez Tesla tiene una fuerte ventaja tecnológica de Tesla con respecto a las competidoras del sector: sus baterías. Para enfrentar una escasez de baterías de iones de litio asequibles y de alta calidad -como las que se requieren para los coches eléctricos- Musk construyó su propia fábrica en Nevada. Allí se producen hoy las baterías más modernas, lo que cimentaría para la firma una ventaja permanente, de la misma forma en que el hardware de Apple ha respaldado su dominio sobre las ganancias del sector de los teléfonos inteligentes.

Por otra parte, si bien varias automotrices, como General Motors y Honda, se están interesando en otras energías limpias, como los sistemas de células de combustible, estás enfrentan grandes obstáculos a resolver. Uno de los principales es el alto costo de construcción de las estaciones de carga de hidrógeno (unos 2 millones de dólares) lo que ha llevado que existan por ahora muy pocas de ellas (apenas 34 en todo Estados Unidos; la mitad en California) y muchos expertos duden de su viabilidad.

Con todo, también Tesla enfrenta algunos obstáculos importantes a vencer en el camino de los autos eléctricos. Y es que si bien su tecnología tal vez hoy sea la mejor, no es ciertamente la única. También las ventas del Chevrolet Volt de General Motors han aumentado en un 40% en lo que va de este año -una tasa de crecimiento anual incluso mayor que la del Model S de Tesla- y lo mismo están buscando Ford, Nissan y BMW, cuyos modelos eléctricos tienen en el mercado global un nivel de aceptación cada vez mayor.

Otro obstáculo a tener en cuesta es el precio del petróleo. Los expertos entienden que en la medida en que éste siga manteniéndose bajo, los consumidores indecisos podrían postergar su decisión de dejar atrás los autos con motores de combustión. Es así que si bien Tesla espera tener este año grandes ganancias con su sedán Model 3, el bajo costo del combustible sigue impulsando entre los consumidores norteamericanos la tendencia a comprar SUV y camionetas con alto consumo de combustible.

Finalmente, otro elemento a tener en cuenta es que el éxito de Tesla dentro de su país está apoyado en una subvención estatal. Por cada auto eléctrico que se vende hoy en Estados Unidos, el gobierno central ofrece un crédito tributario de 7.500 dólares y algunos estados ofrecen aún más.

Si bien se trata de un subsidio con buenas intenciones, no deja de ser regresivo, ya que los autos de Tesla son por ahora un producto de lujo. Gracias a èl los consumidores con mayor poder adquisitivo han venido recibiendo aproximadamente un 90% de todos los créditos para los vehículos eléctricos, lo que algunos economistas consideran una estrategia un poco descabellada aun cuando su propósito sea disminuir el calentamiento global. Si así lo llegara a considerar también el gobierno de Trump cambiando la estructura de incentivos, Tesla podría perder su lugar de privilegio frente a marcas que ofrecen modelos híbridos, como el Toyota Prius, incluso con motores a combustión.

Fuente: El día de Argentina