Contra lo que dice Trump, las armadoras desaceleran


Los trabajadores automotrices pueden obtener tiempo extra de descanso cerca de la celebración del día de la independencia de Estados Unidos, pero no estarán en celebración.

Anteriormente, las automotrices acostumbraban cerrar sus plantas durante una semana o dos en julio para darles mantenimiento y para controlar sus inventarios.

Sin embargo —según un reporte de la agencia Bloomberg— este verano puede que regresen los cierres generalizados y durante más semanas que antes. La razón: cuatro meses consecutivos de disminución en las ventas y pocas expectativas de que la tendencia se revierta en breve.

Probablemente, eso no es lo que el presidente Donald Trump quiere oír. Ha amonestado a Ford Motor, General Motors y Toyota Motor por construir fábricas en México y ha exigido que se creen más puestos de trabajo en Estados Unidos, al obtener crédito para hacer algunas nuevas inversiones en Estados Unidos que habían estado en planificación durante mucho tiempo.

Desafortunadamente, la realidad no es tan optimista ya que las automotrices tienen el objetivo de reducir sus abotagados inventarios mediante la disminución de su producción.

“No estamos viendo la misma imagen que el presidente”, dijo Michelle Krebs, analista de Cox Automotive. “No estamos viendo que se construya alguna nueva planta en Estados Unidos o algún aumento en la producción. El hecho es que ya pasamos el máximo de ventas y ahora estamos viendo disminuciones en la producción”.

Erich Merkle, jefe de análisis de ventas en Estados Unidos de Ford, dijo que al ser equivalentes los inventarios de la compañía a 83 días de suministro de vehículos, la empresa pudiera no necesitar añadir tiempo de inactividad si el mercado permanece como está ahora.

Vendedores con bajas ventas

Incluso si eso ocurre, las semanas de suspensión de la producción parecen casi seguras de ser una opción para la industria, dijo Mark Wakefield, director administrativo y jefe de la práctica automotriz en AlixPartners.

Añadió que las automotrices tienen planes agresivos para cerrar temporalmente las plantas que arman los sedanes y los modelos pequeños que se venden poco.

“En el caso de ciertas plantas, prevemos tres o cuatro paros durante el verano para los productos que menos se venden”, dijo Wakefield. En este momento, los fabricantes de automóviles “están un poco menos preocupados por los inventarios porque saben que van a parar más plantas”.

El débil comienzo del año generó dudas sobre la idea de que las ventas se habían estabilizado cerca de niveles históricamente altos. AlixPartners prevé que caerán en más de un millón de vehículos en 2019, por debajo de los 17.25 millones proyectados en 2017.

El año pasado se vendieron un récord de 17.6 millones de vehículos nuevos en Estados Unidos. En abril, el ritmo anualizado fue de 16.9 millones —el segundo mes consecutivo que fue inferior a 17 millones.

Adaptándose a la realidad

En General Motors, los paros para requipar plantas programados este año reducirán la producción en cerca de 60,000 vehículos, dijo recientemente el director financiero Chuck Stevens.

Al hablar de la posibilidad de que mayores recortes de producción fueran necesarios, durante una reciente conferencia telefónica con analistas, señaló que alrededor de 30% de los trabajadores de fábrica de GM son “provisionales” y no tienen derecho a la compensación por desempleo.

Más allá de los posibles paros en las plantas, otro mes de malas ventas sugiere la perspectiva de que las empresas tengan que aumentar sus descuentos y reducir la producción para afrontar la abotagada oferta que hay en los lotes de las concesionarias.

Fuente: Manufactura