México exporta a EU menos autos compactos


El bajo precio de la gasolina en Estados Unidos le quita interés a la compra de autos compactos en ese país. Una mala noticia para México, cuyo principal producto de exportación son precisamente este tipo de vehículos.

Producir autos compactos era la apuesta de las armadoras para cumplir con los límites máximos de emisiones planteados durante la administración de Barack Obama, dijo Guido Vildozo, analista de IHS especializado en el sector automotriz, en ocasión del Congreso Internacional de la Industria Automotriz (CIIAM).

De ahí que seis de las ocho plantas anunciadas para México en los últimos cinco años están destinadas a la producción de autos compactos. La mayoría de esta producción tiene como destino el mercado estadounidense.

La caída en los precios del petróleo en 2014, que tiró el  galón de gasolina a 2 dólares en ese año, propició que los consumidores estadounidenses se volcaran hacia vehículos de mayor tamaño.

Las ventas de modelos como el Jetta, que Volkswagen produce en la planta de Puebla, bajaron 7.6% el año pasado. El Ford Fiesta, producido en Cuautitlán cayó 24.3%; el Nissan Versa, ensamblado en Cuernavaca, 8.5%, y el Chevrolet Sonic, que sale de Ramos Arizpe, retrocedió 14.7% en el mercado estadounidense, según cifras de la industria.

En contraste, las ventas del Jeep Compass, que desde febrero se ensambla en Toluca, crecieron 31.7% en 2016.

A la baja el precio de las gasolinas

Las proyecciones de la consultora IHS muestran que el precio del barril de petróleo no rebasará los 70 dólares hasta 2020, lo que mantendrá el galón de gasolina por debajo de los 3 dólares.

“Mientras el precio del galón de gasolina no pase los 4 dólares, los consumidores estadounidenses no estarán  interesados en un compacto o subcompacto”, dijo Vildozo.

Debido a esta recomposición en la demanda del mercado estadounidense, los especialistas prevén que las exportaciones mexicanas de vehículos compactos desaceleren este año. Las plantas más expuestas serán aquellas enfocadas a la producción de vehículos compactos altamente dependientes del mercado estadounidense.

Los especialistas coinciden en que, para que esta desaceleración en las exportaciones no afecte la producción de casi cuatro millones de unidades, hay que estimular al mercado interno, que puede absorber unas 300,000 unidades adicionales a los 1.6 millones que ya consume.

Además hay que buscar nuevos mercados para los vehículos compactos producidos en México, como Europa, Asia o Medio Oriente —como hizo KIA para la planta de Pesquería—, o cambiar el tipo de vehículos que se producen en los complejos, como Fiat Chrysler (FCA).

“La recomposición del mercado estadounidense motivó a la corporación a cambiar los planes de producción. Por ejemplo, dejamos de producir el (subcomapcto) Fiat 500 en Toluca, para empezar a ensamblar el Jeep Compass”, comentó Andrés Chávez, director de Compras y calidad de FCA México.

Fuente: Manufactura