Aún sin conocerse cuántas empresas son contaminantes


A poco más de un mes para cumplirse los dos primeros años de la entrada en vigor del Registro Nacional de Emisiones (Rene), el proceso da señales de enfrentar un sensible rezago, pues ni siquiera el Gobierno federal ha publicado el número de empresas anotadas en la base de datos.
En este sentido, se vislumbra complicado alcanzar la meta que asumió México de reducir en 22% sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) para el año 2030, en el contexto del Acuerdo de París, advierte Jesús González, socio de Asesoría en Gestión de Riesgo, Gobierno Corporativo y Desarrollo Sostenible de la consultora KPMG en México.
“Efectivamente debería ser público o para que las mismas empresas vieran si todo está en orden, pero hoy no está y, mi opinión personal, platicando con las empresas es que debemos de ir rezagados ¿Por qué? Porque muchas empresas con las que yo he hablado, fácil la mitad no conoce ni siquiera el Rene”, asegura el consultor en entrevista.
El antecedente
El seis de junio de 2012 se publicó la Ley General de Cambio Climático, la cual entró en vigor en octubre de ese año y convirtió a México en el primer país en desarrollo ―a decir de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat)― en contar con una ley en la materia.
Entre los diversos instrumentos de política pública que incluyó la Ley destaca el Rene y su reglamento correspondiente, el cual iba a compilar la información necesaria en materia de emisión de compuestos y GEI de los diferentes sectores productivos del país.
Desde el 10 de agosto de 2015, todas las empresas que igualen o rebasen la emisión de las 25,000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) están obligadas a presentar un reporte anual ante el Rene, ya sea que pertenezcan a los sectores de energía, manufacturero, de transporte, agropecuario, de residuos o bien de comercio y servicios.
Los GEI a reportar son: CO2, metano, óxido nitroso, carbono negro u hollín, gases fluorados, hexafloruro de azufre, trifluoruro de nitrógeno, éteres halogenados, halocarbonos, así como mezclas de estos gases y otros más identificados por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y designados por la Semarnat.
Por no entregar los datos requeridos en el reporte, la empresa en cuestión puede ser sujeta a una multa de 500 a 3,000 salarios mínimos vigentes (equivalente a 40,000 y hasta 240,000 pesos). En caso de encontrarse falsedad en la información, así como incumplir con los plazos y términos para su entrega, la multa puede alcanzar hasta 10,000 días de salario mínimo (unos 800,000 pesos).
Proceso con rezagos
Jesús González estima que las empresas sujetas al Rene pueden sumar alrededor de 56,000 establecimientos, si se considera el tamaño y composición de la planta productiva del país.
No obstante, reconoce que el proceso de la implementación del Rene muestra evidentes rezagos, ya que la base de datos no ha sido publicada para identificar el número y los nombres de las empresas anotadas, así como el perfil de su registro.
“En datos oficiales no tenemos información. Semarnat no la ha hecho pública, no tenemos una base de datos de las empresas que han subido su información. Seguramente Semarnat tiene un registro de las empresas que la han subido, pero no es información pública”, sostiene Jesús González, especialista de KPMG en México.
Sin embargo, asegura que, derivado del contacto y comunicación que él como consultor ha sostenido con las empresas, todo apunta a que el avance ha sido muy lento, pues al menos la mitad de las compañías obligadas ni siquiera saben del tema.
“Y el otro 25% del 50 que queda sabe que existe el Rene, pero la verdad es que no ha hecho su registro porque no sabe cómo hacerlo o, si sabe, no tiene los datos.  El otro 25% está interesado y ya subió su información. Entonces, hay un 75% que o no lo ha hecho, no sabe que existe o sí sabe pero no ha actuado al respecto”, refiere el especialista.
El especialista de KPMG reconoce que reducir la emisión de contaminantes en 22% para el año 2030 no será fácil para las empresas, pues implica hacer lo mismo pero con otras materias primas o bien otros procesos de producción.
“Hablar y decir que vas a reducir las emisiones de las empresas, la verdad es que suena muy ambientalista, pero en el caso de la industria mexicana implica que debe invertirse en innovación. Es decir, producir lo mismo pero con el apoyo de la tecnología, de las energías alternativas o renovables, como la solar, para que de alguna manera se pueda fabricar lo mismo, pero emitiendo menos CO2”, comentó González.
La tecnología, aliado al medio ambiente
Iván Pelayo, vicepresidente de Digital Factory, Process Industries and Drives de Siemens México y Centroamérica, destaca que la adopción de tecnología y robotización de los procesos productivos representan una herramienta clave para reducir costos y acelerar los procesos operativos, al tiempo que se cumple con los compromisos en materia de procuración ambiental.
“El hecho de que una organización sea mucho más productiva se traduce en menos emisiones contaminantes. Al tener un proceso mucho más automatizado, se reducen los errores, se evita el desperdicio y una serie de factores que contribuyen a que la industria 4.0 beneficie al medio ambiente”, comentó en entrevista el directivo.
Incluso, recordó que para 2026, Siemens tiene el compromiso de reducir sus emisiones de GEI y CO2 en una proporción de 60% en México.
“Siemens está implementando una estrategia global para convertirse en una empresa cero emisiones en 2030”, destacó Pelayo. El directivo recordó que en 2016 se logró la reducción de cuatro millones de toneladas de CO2 a través del portafolio y soluciones de digitalización de Siemens México, equivalente a las emisiones de 800,000 automóviles por año.
Jesús González reconoce que no será un proceso fácil la reducción de GEI en el país, pero enfatiza que todas las naciones luchan en ese cometido y que México no puede ser la excepción.
“Es una meta muy estresante y que va a requerir mucha inversión, educación, consciencia de acción, porque efectivamente nos va a doler, pero si lo dejamos correr, también nos va a doler”, concluyó.

Fuente: Manufactura