El motor que desacelera a México


En el mes de abril del 2015, el presidente de la Ford Motor Company para las Américas de nombre Joe Hinrichs, manifestaba optimistamente que la empresa invertiría 2,500 millones de dólares para ampliar la planta de motores en el estado de Chihuahua y abrirían una planta de transmisiones en el estado de Guanajuato.
En ese año México producía el 8 por ciento del volumen mundial de la empresa Ford, se veía al país mexicano como una gran oportunidad para abrir mayores mercados en el ramo automotriz, sobresalía la excelente ubicación geográfica, salarios bajos comparados con la planta matriz instalada en USA, el apoyo del presidente EPN era incondicional para la empresa y sobre todo se veía al TLC y al acuerdo Asia Pacífico como generadores de mayores inversiones en México.
Todo lo anterior cambió con la llegada al poder del gobierno norteamericano del magnate Donald Trump, el cual una y otra vez sigue manifestando que las principales empresas automotrices de origen gringo deben estar en el mismo país, insiste al mismo tiempo que si se siguen produciendo los autos en México, éstos pagarán un interés por arriba del 30% en el mercado norteamericano.
En el mismo tenor, el presidente yanqui le dio al traste con los avances del llamado TPP, acuerdo comercial entre países de América y Asia, este proyecto fue de inmediato desechado desde inicios del presente año.
Ford Motor Company al igual que la General Motors y la Chrysler como empresas norteamericanas han cancelado sus proyectos de inversión en México por las continuas y severas amenazas que reciben del presidente Trump.
La industria automotriz en México sigue adelante con la llegada en masa de empresas asiáticas que han resistido los embates del magnate norteamericano y han hecho hasta ahora caso omiso de las amenazas de gravar con un impuesto alto las ventas de los autos producidos en México y vendidos en USA. Destacan Toyota, Honda, Mazda y Kia entre las más importantes.
Las metas previstas para que el país mexicano produjera más de 4 millones de autos en el año 2017 se han vuelto irrealizables, los embates de Trump para contrarrestar los planes de ampliación de empresas norteamericanas en México han tenido los resultados esperados, cancelación de inversiones en gran escala que afecta a estados como San Luis Potosí, Coahuila, Sonora y Guanajuato.
Todo lo anterior repercute en las empresas maquiladoras ensambladoras de productos automotrices como las instaladas en el estado de Zacatecas (solamente elaboradoras de espejos retrovisores, asientos, arneses, componentes para motores y otros), las cuales no aportan valor agregado a su producción en la medida que todos los insumos que utilizan los traen de su países de origen u otras plantas fuera del país.
El principal subsector industrial como lo es el automotriz empieza a tener fallas, disminuyendo su producción que en cierto momento del año 2016 (antes del triunfo de Trump) el presidente EPN presumía a diestra y siniestra, el motor del desarrollo es la industria automotriz, hoy en el mes de julio del 2017 empieza a desacelerar y no se ve una medida efectiva para parar los embates del presidente norteamericano.
La cancelación de inversiones norteamericanas no solamente afecta al sector automotriz, también a las industrias relacionadas con ella, donde existen una cantidad significativa de empresas mexicanas proveedoras de insumos para las plantas automotrices instaladas en México.
Al mismo tiempo se han cerrado las oportunidades de empleo para más de 8 mil mexicanos que estaban esperando la cristalización de las inversiones en el país por parte de las empresas norteamericanas del ramo automotriz.
Fuente: El Sol de Zacatecas