Gustavo Puente Orozco: Al volante del desarrollo económico de SLP


Automotive Supply News/ Marylú Vallejo
A Gustavo Puente Orozco, secretario de Desarrollo Económico de San Luis Potosí, le gusta la adrenalina. De ahí su gusto por las motocicletas y, tal vez, su permanencia desde hace dos años como funcionario público.
 
De viajar en moto lo que más le gusta es que siempre debe tener todos sus sentidos alerta, al final, la carrocería es uno mismo, asegura. Lo mismo sucede al ser funcionario público, la toma de decisiones es constante y la responsabilidad de un bien que es público requiere de estar con todos los sentidos en el trabajo.
La pasión de este empresario –desde hace dos años funcionario público– por su Estado es lo que lo mueve y se le nota. Al preguntarle sobre San Luis Potosí y sus bondades, no titubea para enaltecer su ubicación geográfica, su vegetación y un sinfín de proyectos que está por realizar la actual administración.
Puente Orozco estudió Administración de Empresas y una Maestría en Administración con especialidad en Finanzas.
Sus negocios familiares incluyen inmuebles, construcción y la elaboración de uniformes y confección.
Asegura que estar desde la trinchera de funcionario público implica una mayor responsabilidad y esfuerzo que el manejar su propia empresa.
“Pero la satisfacción de ver que las cosas se logran, que la toma de decisiones es también la compensación y se tiene, sin duda, al ser funcionario público una facilidad de ver cómo puedes lograr proyectos que funcionen más rápido que desde la trinchera de empresario”, agrega.
Mover y hacer que las cosas sucedan es algo que le apasiona desde que era niño: participando en la sociedad de alumnos, en cámaras empresariales e incluso, en la actualidad, presidiendo la mesa directiva del colegio de sus hijos.
Considera que el Gobierno debe de ser un aliado, un facilitador para la llegada de nuevas empresas al Estado, para ello tiene muy claro que el trabajo y el tiempo de su equipo debe de ser permanente, así como la filosofía de contar con el mejor servicio, vender una experiencia agradable, tal como lo hacen los restaurantes exitosos.
Su jornada laboral inicia desde temprano. Antes de las 8:00 horas ya se encuentra en la oficina, incluso antes que su equipo de trabajo. Lleva una planeación de su día y constantemente la está checando para revisar pendientes tanto laborales como personales.
“Dos cosas sí hago en mi día: si tú vienes conmigo a algo, en ese momento trato de resolvértelo o
de canalizar al área que lo puede hacer”, explica mientras señala su escritorio con apenas un par de documentos.
Aunque puede terminar de trabajar en altas horas de la noche, procura ir a comer a su casa, es un hábito que no quiere dejar pues, asegura, este puesto no es para siempre y los momentos que puede pasar con su familia, tampoco.
Precisamente su motivación para hacer algo por San Luis Potosí es que el piensa vivir y morir en este Estado junto con su familia. Quiere que cuando concluya su labor en la Sedeco, pueda salir a correr, pasear, ir a la escuela de sus hijos, con la frente en alto.
“Yo he estado aquí y pienso estar aquí siempre en San Luis y creo que también mis hijos, además voy a tener la posibilidad de dejar algo donde ellos vayan a verse involucrados, que tengan algo para el futuro, esa es parte de la razón para decir creo que en esto todos ganamos”, explica.
Está convencido de que el trabajo y los resultados matan todas las críticas, por eso se lo recuerda constantemente a su equipo de trabajo.
Cuando deje su cargo, además de pasar más tiempo con su familia y regresar a su negocio, quiere voltear y decir: “Di lo mejor de mí”