Revolución Digital: La nueva era automotriz


2020 será sin duda el año de grandes cambios a nivel tecnológico, sobre todo en el ámbito empresarial por el que muchas organizaciones se verán beneficiadas aunque otras más lo tendrán más complicado ante su resistencia al cambio.
No es de sorprenderse que en los últimos años el uso de la tecnología se ha vuelto tan común como imperceptible, y gracias a ella los próximos años estarán llenos de oportunidades para que la industria automotriz adquiera más fuerza si se aprovecha con determinación.
Estamos muy cerca de una disrupción a nivel global, la cual sugiere dejar de depender del petróleo y apelar a la conciencia de las nuevas generaciones de consumidores que optarán por opciones más limpias y amigables con el medio ambiente.
Lo anterior se encuentra aunado como una respuesta ante la crisis petrolera suscitada desde 1974, la cual implica la creación de energías alternativas como vehículos eléctricos, híbridos y de conducción autónoma (sin conductor).
Ante este panorama KPMG México, predice un cambio en el concepto en cuanto a la adquisición de vehículos para 2025 ligado sobre todo a la conectividad y digitalización de vehículos buscando aprovechar el Big Data.
Si tomamos en cuenta que para el 2020 México se acerca al sexto lugar en producción mundial de vehículos según cifras de la Organización Internacional de Constructores de Automóviles (OICA), podemos decir que debemos prepararnos para la nueva era automotriz, pues evidentemente estamos ante una integración conjunta de la industria vehicular y la digitalización.
De los directivos del sector automotriz en el estudio, 85% consideran que en el futuro el ecosistema digital generará más ingresos que la venta del auto en sí mismo, “La transformación surge con los autos eléctricos, pero la disrupción viene de la conducción autónoma, la conectividad y la digitalización de los vehículos”, precisa Albrecht Ysenburg de KPMG México.
Estamos frente a un panorama en el que los automóviles convencionales de combustión interna están llegando al límite, hablando de la regulación de emisiones más rigurosas, tratamiento técnico y consumo cada vez más complicado, sin contar la fuerte influencia política sobre los combustibles misma que está orillando a los líderes de la industria a buscar soluciones más sustentables y que satisfagan al consumidor.
Fuente: IT Soluciones