Ford viste a un hombre de asiento para experimentar con los autónomos


¿Cómo reaccionarías si vieras un coche pasar por tu lado sin ningún conductor en él? Seguramente tu sorpresa al descubrir un coche sin conductor te haría quedar absolutamente boquiabierto.
Pues así fue cómo se sintieron los transeúntes de Arlington, Virginia, cuando empezaron a ver una Ford Transit conduciendo sola por las calles. Sin embargo, la sorpresa es aún mayor cuando te enteras de que, realmente, el vehículo no se conducía solo, sino que era un hombre disfrazado de asiento quien movía el coche. Ahora, algunas semanas después de lo acontecido, Ford, en colaboración con Virginia Tech, ha explicado que todo esto se trata de un experimento para conocer la reacción de la gente ante lo que podría ser un coche autónomo.
Existen muchas dudas alrededor de los autónomos. Por ello, Ford quiere comprobar si a los peatones les asusta pasar por delante de un coche autónomo, creyendo que podría arrancar de repente y atropellarlos, o si les produce inquietud convivir junto con los autónomos sin saber exactamente las intenciones que podría tener el vehículo.
La base del experimento es la instalación de unas señales luminosas en la luna del propio coche. Cuando se disponga a reducir la velocidad, el vehículo emitirá dos veces una luz blanca de lado a lado. En cambio, cuando pretenda parar, emitirá un parpadeo rápido. De esta manera, se han llevado a cabo los dos propósitos de la investigación, ya que, además de conocer la reacción de las personas al ver pasar un coche sin conductor, el experimento pretendía desarrollar un sistema de alerta mediante luces para indica a los transeúntes y a los demás coches cuál sería la siguiente acción que realizaría el autónomo.

Diferentes compañías, como Google Tesla, ya realizan pruebas con sus propios sistemas de conducción autónomo o asistida. El futuro está cerca. Y ahora es Ford quien, gracias a los gestos y las expresiones de las personas que vieron pasar el monovolumen conduciéndose solo, se hace una idea de lo que podría suponer la conducción autónoma que espera a la vuelta de la esquina.
Fuente: El Periódico