Opel paraliza las ventas del Ampera-e ante una extraordinaria demanda


Con 4.000 pedidos en firme y más de 10.000 reservas, Opel no puede hacer frente a la demanda inmediata del nuevo Ampera-e y se ha visto obligada a detener la acumulación de pedidos en países como Alemania o Noruega hasta que se acelere la producción o se reduzca la lista de espera.

El Opel Ampera-e es la apuesta de la firma alemana en el sector de los coches eléctricos. Sustituye al anterior Ampera –sin la letra e como coletilla– con un formato completamente diferente, incluso más convencional estéticamente. Un desarrollo que se fraguó antes de que Opel entrara en la órbita de PSA y que, por tanto, tiene su réplica al otro lado del Atlántico en el Chevrolet Bolt.
Al contrario que aquel primer Ampera, un sedán muy llamativo con tecnología eléctrica de autonomía extendida –motor eléctrico para mover el coche y uno de gasolina como generador para la batería–, el nuevo Opel Ampera-e es un coche eléctrico puro, el primero que fabrica la compañía alemana.

Cuando se dio a conocer oficialmente, desde Opel anunciaron una autonomía de 500 kilómetros según ciclo NEDC –la normativa estadounidense homologa en torno a los 380 kilómetros–, una cifra que situaba el modelo entre los mejores de su clase, lo que ha provocado que Opel entre por la puerta grande en el sector de los coches eléctricos estrictos, coches que evolucionan rápidamente merced a baterías de mayor capacidad. Los eléctricos reciben cada vez más apoyo por parte de los gobiernos y, de algún modo, se postulan como los próximos dominadores de las carreteras.
Así lo han debido de ver muchos conductores en países como Alemania, Suiza o Noruega, que han sorprendido a la marca desbordando su capacidad de producción. Opel no puede hacer frente a la demanda de su Ampera-e en los mencionados países –también se ve afectado Holanda– y se han visto obligados a detener las ventas hasta solucionar el problema. No es sencillo, porque sólo en Noruega tienen 4.000 pedidos en firme pendientes y nada menos que 10.000 reservas animados por las subvenciones que el país nórdico da a este segmente de la industria automovilística –aproximadamente, tres de cada diez coches que se venden son eléctricos–. Además, podría retrasar también la llegada del Ampera-e a España.

Opel paraliza las ventas del Ampera-e ante una extraordinaria demanda

El principal problema es que el Opel Ampera-e se fabrica en Estados Unidos, en las instalaciones de General Motors junto al Chevrolet Bolt EV. De hecho, en GM tenían prevista una producción anual en torno a las 25.000 unidades anuales entre ambos modelos, escasa para la demanda real. Además, al ser un vehículo desarrollado en Estados Unidos, el Grupo PSA no tiene acceso a su tecnología y no puede hacer nada para agilizar la producción. Sólo la compañía estadounidense tiene la solución que, por otro lado, no parece querer poner en marcha al dar prioridad al hermano gemelo del modelo alemán, el Bolt. Hasta el momento, ninguna de las dos compañías ha querido hacer ninguna declaración oficial.
El Opel Ampera-e resulta un coche interesante. A pesar de su pacífica imagen, su motor rinde 204 caballos y 380 Newton metro. Acelera de 0 a 100 kilómetros/hora en 7,3 segundos y las recuperaciones de 80 a 120 kilómetros/hora se completan en 4,5 segundos. La autonomía, según el nuevo ciclo de homologación WLTP –Worldwide harmonized Light vehicles Test Procedures–, es de 380 kilómetros y su precio está ligeramente por debajo de los 40.000 euros.
La lista de equipamiento incorpora todos los sistemas de última generación comunes en el mercado como la frenada de emergencia con detección de peatones, aviso de ángulo muerto, asistente de mantenimiento de carril, alerta de tráfico cruzado trasero o el sistema de aparcamiento automático. Por supuesto, cuenta con el equipo multimedia IntelliLink o conectividad mediante AppleCar Play o Android Auto. Ahora, sólo les falta producirlo masivamente para marcar un hito de mercado.
Fuente: Soy Motor