Cuando guardar tu colección de Ferraris es un problema… o un negocio


Los almacenes de automóviles que pueden albergar cientos o más vehículos costosos han tenido un incremento considerable en Estados Unidos.

Es sumamente sencillo construir una bodega en el sótano de tu casa para resguardar tu colección de vinos Lafite y Latour o hacer espacio en la pared para tus cuadros de Richter y Basquiat. Pero intenta encontrar espacio para una docena de Ferraris, Porsches y Plymouth Barracudas.

En este dilema algunos empresarios e inversionistas han visto una oportunidad. Los almacenes de automóviles que pueden albergar cientos o más vehículos costosos tienen un incremento en Estados Unidos, según coleccionistas y administradores de patrimonio que son testigos de esta tendencia.

“Hay demanda para eso”, afirma el coleccionista de autos Henry Robertelli, socio del fondo de cobertura Axius Holdings, quien está construyendo un garaje de 650 metros cuadrados en un espacio de almacenamiento ubicado en un suburbio de Atlanta que es casi cinco veces más grande, si desea expandirlo.

Incluso, muchos almacenes de autos los construyen los mismos coleccionistas, como el empresario de medios de Los Ángeles Matt Farah, quien señaló que pasó “muchos años buscando ser cliente de alguien”. Está en proceso de construir un garaje de mil 280 metros cuadrados cerca de la playa en el oeste de la ciudad, que albergará 140 autos.

Tiene una lista de espera de 85 personas dispuestas a pagar entre 850 y mil 500 dólares mensuales por estacionamiento cuando el recinto se inaugure el próximo verano, afirmó.

Farah explicó que ha sido un proceso de cuatro años. Graba un podcast semanal llamado The Smoking Tire y cuyo canal homónimo de Youtube cuenta con más de 850 mil suscriptores. Se demoró dos años encontrar la propiedad adecuada y otros dos en diseñar el proyecto de 10 millones de dólares para cumplir con los estrictos estándares de seguridad e incendios. El edificio debería poder soportar un terremoto de 12 grados, “literalmente un apocalipsis”, dijo.

Si el almacén es tan exitoso como él espera, desea expandirse a otros mercados que comparten características residenciales similares con el área de Venice Beach de Los Ángeles: “Mi modelo de negocio depende de colocar estas cosas en lugares con mucho dinero y sin estacionamiento”, aseguró.

Lo que ha cambiado es que el hobby está empezando a atraer el tipo de interés de amplia base que los ricos han prodigado durante mucho tiempo con lujos más fáciles de almacenar, como los vinos finos y el arte abstracto.

Coleccionar autos, por supuesto, no es nada nuevo. Piense en Jay Leno y sus más de 100 vehículos o Jerry Seinfeld y sus docenas de Porsche. Los condominios de automóviles también existen desde hace un tiempo y en gran parte sirven a clientes selectos que pueden instalar en sus garajes bares, cocinas completas e incluso una sala de cine.

“He hecho esto durante mucho tiempo y lo he visto cambiar mucho en los últimos años”, comentó Timothy Sheehan, director sénior de BNY Mellon Wealth Management en Atlanta. “Ha pasado de personas que desean tener una gran colección de arte contemporáneo o vinos a lo que vemos ahora: los ricos van por los autos”.

La mayoría de los coleccionistas prefieren mantener sus autos en otro lugar que no sean sus residencias, dijo Sheehan. Hasta ahora, los almacenes de autos aún no se han convertido en un verdadero mercado, dijo Dan Wagner, director de investigación y análisis de CBRE Group. “El mercado de coleccionistas es más bien un nicho”, dijo Wagner.

Los coleccionistas están compitiendo con todo, desde los antiguos Mercedes y Ferraris hasta los potentes autos de la década de 1960, como Chevy Chevelles y Plymouth Barracudas, para llegar a los nuevos autos de edición limitada como el Porsche 911 Turbo S Exclusive. La colección de autos de Farah contiene un Porsche 911, un Lamborghini y un Mercedes SL 500, entre otros. En lugar de jugar en el mercado de valores, “colecciono autos”, dijo.

También hay una gran demanda el vehículo oficial de la generación de Woodstock: el autobús Volkswagen destrozado. “Podrías haber comprado uno de esos a un costado de la carretera por 200 dólares”, dijo Robertelli. “Ahora la gente los restaura, aumentando su costo a seis cifras”.

FUENTE: EL FINANCIERO